Hostal La Posada de la Abuela Obdulia

Breve historia del lugar

Las calles Sagárnaga y Linares fueron de las primeras en conformar el “pueblo de indios” que se alojó en esta zona de la ciudad, cobijado por la Iglesia de San Francisco. A través de los siglos, estas calles han mantenido su misticismo, tal y como las dibujó el poeta paceño Jaime Saénz que escribiera: "Sus tiendas son tiendas con un olor misterioso, con un soplo de irrealidad". Pero hoy por hoy, entre las viejas pócimas de antaño, se mezclan los nuevos productos que han venido a revolucionar creencias y tradiciones. Todo en dos cuadras mal empedradas repletas de historia que hacen un recorrido fascinante

Perpendicular a la calle Sagárnaga se encuentra la calle Linares (que lleva su nombre en honor al presidente José María Linares, décimo tercer mandatario de Bolivia, quien gobernara entre 1857 y 1861), pero es más conocida como la Calle de las Brujas. En una cuadra se encierra todo el mundo (o buena parte de él) de la magia negra y blanca que se pueda imaginar, además de los muchos componentes de las tradiciones bolivianas, aunque se han perdido algunas y ya no son tan comunes.

Con los yatiris apostados en los dinteles de las puertas ofreciendo leer la suerte, en cartas, en la mano o en la coca, esta calle sigue siendo uno de los principales atractivos de la ciudad... para propios y extraños.

Los curanderos de la cultura Kallawaya ("yatiris" en aymara, procedentes mayormente de Curva, Chajaya y Charazani) ofrecen todo lo necesario para las diferentes curas, ofrendas y ceremonias para la Pachamama y para las deidades místicas aymaras que se acostumbra a honrar en los meses de mayo, agosto y durante los Carnavales. Las hierbas medicinales se venden a razón de 1 boliviano el
ramo y comprenden toda la variedad que se produce en el altiplano. Se pueden hacer limpias, baños de suerte o salud o simplemente utilizar las hierbas en fitoterapia. La ruda está indicada para la suerte, así como la retama y el romero. Una receta muy aconsejada por las vendedoras para alejar la mala suerte y limpiarse de ondas negativas es agregar a esas tres hierbas la planta Santa María, luego añadirle espinos de toda clase incluyendo el anuchapi, hacer hervir la mezcla y bañarse con ella para luego botar el agua en un cruce de calles. Este baño se puede hacer el martes o el viernes durante tres veces seguidas. Las caseras aseguran un éxito absoluto.

En los puestos también se puede encontrar raíces, azufre sólido y en polvo, estrellas de mar para el mareo, vinos caseros, remedios contra el mal de riñones, contra el mal de hígado, la anemia, revitalizantes sexuales, etc.

La casa donde actualmente se ubica el
Hostal La Posada de la Abuela Obdulia data de 1908 y pertenece a la época republicana. Fue restaurada entre los años 2005-2006 y constituye parte del casco viejo y patrimonio arquitectónico de la ciudad de La Paz.  Las obras de restauración fueron realizadas por Doña Blanca Lily Sáenz Luna, como un homenaje al trabajo honesto de su señora madre Doña Obdulia Luna vda. de Alaiza (1915-), quien fue pionera en impulsar la actividad artesanal de la calle Linares. Es en honor a Doña Obdulia que el Hostal recibe su nombre, debido a su inquieta y ardua labor en la zona, ella es conocida por los vecinos como “la abuela”.

Y aunque las piedras fueran cambiadas por adoquines, y sus casas de adobe y techo de teja vayan desapareciendo, lo cierto es que las calles Sagárnaga y Linares parecen detenerse en el tiempo y, por ello, se convierten en las vías preferidas por los turistas y bohemios que buscan en sus aires la ciudad que el tiempo quiere enterrar. Jaime Sáenz, Antonio Paredes Candia, Guillermo Bedregal, Humberto Quino, Víctor Hugo Viscarra, las describen en sus relatos sobre la urbe, y no hay postal paceña que pueda obviar sus esquinas. Muestra del sincretismo y la transculturación que día a día se pasean por sus veredas, sus moradores también simbolizan el espíritu mestizo de la historia del casco viejo de Chuquiago.

(1) Del libro “J.B.Sagárnaga ¡Insurrecto!” (Jédu Sagárnaga)

(2) Fragmento de la Revista OH de los Tiempos de Cochabamba, 24 de Abril 2005, Año VI, Número 309.

La Paz - Bolivia

La calle Sagárnaga

Puesto de la Calle de las Brujas

Mesa ofrenda para la Pachamama

Hostal La Posada de la Abuela

Doña Obdulia Luna vda. De Alayza, más conocida como la abuela.